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CRÓNICAS ESOTÉRICAS | EL TAROT DE ALEJANDRO JODOROWSKY

UN ECO PSICOMÁGICO DE PARÍS A BUENOS AIRES

La cronista, fotógrafa y viajera incansable Ana Schlimovich, entre sus tantas rutas por el mundo, se topó con Alejandro Jodorowsky y su “Tarot Psicomágico”. Aquí compartimos con vos ese increíble momento que vivió en el café Le Téméraire de París, donde todos los miércoles se descubren misterios íntimos y extraños…; y lo que le pasó después de transitar la experiencia.


Por Ana Schlimovich | Río de Janeiro | Brasil | anaschlimovich@gmail.com

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En junio de 2015 la cronista y fotógrafa Ana Schlimovich publicó en La Nación Revista, Me Río de Janeiro, lo que vivió en el café Le Téméraire de París, cuando fue a hacerse tirar el Tarot, que Alejandro Jodorowsky ha instaurado como ritual de cada miércoles. La experiencia fue conmocionante. Pero allí quedó; hasta que en febrero de 2016 recibió un mail que volvió a conectarla con el mágico mundo del artista chileno. “Me contactó Dalia Fernández Walker, dueña de FE, tienda esoterica www.somosfe.com.ar, para contarme que Marianne Costa (la ex pareja de Jodorowsky, con quién escribió Metagenealogía) había leído mi nota; que había sido traducida al francés y publicada en The Courrier International, y quería invitarme a un taller sobre Psicomagia que va a dar en ahora, el 18 de abril, en Buenos Aires”, cuenta Ana asombrada.

 

Inmediatamente, conmocionada por la increíble casualidad, le escribió a Marianne: “soy la periodista que escribió la nota París Psicomágico… No sabía que el artículo había tenido esa repercusión… Quedé bastante impactada con aquella lectura en París y he vuelto una vez más el año pasado, pena que Jodorowsky no estaba presente. El Tarot y la Psicomagia son temas que me interesan en lo personal, o mejor dicho, me cautivan… Sería muy bueno poder asistir a tu taller, el tema es que vivo en Río de Janeiro…”.

 

Para sorpresa de Ana, Marianne le respondió al instante: “Hola Ana… Si, tu artículo ha creado un pequeño ‘buzz’ en la Jodo-landia porque lo tradujeron al muy culto y serio Courrier International, convirtiendo a la Psicomagia en un tema público: en Francia no era realmente el caso.

 

“El artículo está muy bien escrito. Pero, a mi parecer, la realidad que describe es bastante lamentable, aunque cierta: es un hecho que la Psicomagia se ha convertido en una terapia instantánea y espectacular, pero basada sobre ‘diagnósticos’ psicológicos dudosos. Conozco y estimo a Moreno (el ayudante de Jodorowky que le hizo la lectura a Ana en París), que fue alumno y ayudante de Alejandro durante mis años de pareja con él. También conozco la presión que se siente tomando ‘el asiento de Jodorowsky’ en el Téméraire, porque lo hice varias veces en el 2000. Pero, todas las numerosas veces que asistí a las lecturas de Alejandro (fuimos pareja 9 años y colaboramos un total de 15), te puedo asegurar que, de 30 lecturas, él daba al máximo unos 5 actos de Psicomagia. El resto eran consejos minimalistas, recomendaciones de estudiar su árbol genealógico o ir a ver tal doctor, tal terapeuta, abrazos; o simplemente Alejandro decía: ‘lo tendrías que pensar, por qué no vuelves en una semana’... Después, con la popularidad creciente de esa ‘técnica’, la cosa se puso más intensa, y no necesariamente más eficaz...

“Yo no critico ni juzgo a nadie, simplemente sigo con mi camino y mi responsabilidad: escribí dos libros que ahora son los manuales básicos de la terapia ‘jodorowskyana’; y sobre todo soy mujer, más mujer cada día, y me doy cuenta de la importancia de los procesos interiores, del silencio, de la escucha, del cuidado. Mi posición actual es de mucha templanza con respecto a la terapia/espectáculo y a la fascinación con la Psicomagia...

 

“La lectura de tu artículo me impulsó a volver a meter la pata y la nariz en el tema de la Psicomagia… y de allí surgió la masterclass que daré en Buenos Aires, Psicomagia: principios, peligros y pedagogía… es probable que nuestros caminos se crucen de forma concreta o virtual en los meses, años, que vienen”.

 

Hasta aquí la conversación privada entre Ana y Marianne, que derivó en la masterclass que tendrá lugar en Buenos Aires el próximo 18 de abril. Pero, ¿qué escribió Ana Schlimovich sobre la Psicomagia y su experiencia personal al transitarla? ¿Qué fue lo que causó tal revuelo en Francia? ¿Qué le llamó la atención al prestigioso The Courrier Internacional para publicar el artículo? Aquí el motivo de este ‘eco psicomágico’, palabra por palabra.

 

***

 

PARÍS. Pura suerte, una remota coincidencia, la materialización de esta idea: qué bueno sería conocer a alguien que tenga un departamento en París y quiera hacer un intercambio de casas. Algunos meses más tarde, durante un trekking a la Ciudad Perdida, en Colombia, conocí a Anne Laure, parisina, viajera y con departamento propio. Cuarenta días después, un miércoles lluvioso de octubre, miro por la ventana las fachadas de los edificios de la avenida Gambetta y pienso que si no me apuro voy a perder el único plan que tenía en mente para este viaje inesperado: ir al café Le Téméraire para una lectura de tarot con Alejandro Jodorowsky.

La primera vez que leí algo de este artista chileno, amigo de Nicanor Parra y Enrique Lihn, que en 1953 y con 25 años se había instalado en París, fue en la pizarra de un café al lado de mi casa en Río de Janeiro. No recuerdo la frase, pero la chica que la escribió con tiza, también chilena, la había sacado del libro La danza de la realidad; una autobiografía que cuenta los hechos, personajes y lugares de la infancia que forjaron al escritor, novelista, ensayista, poeta, dramaturgo, marionetista, mimo -trabajó durante años con Marcel Marceau-, actor, compositor de bandas sonoras, director de teatro y cine, historietista, dibujante, instructor de tarot y creador de la psicomagia y la metagenealogía.

Aunque el primer resultado de Google diga que el tarot es una “práctica adivinatoria del futuro que se realiza colocando de diferentes modos las cartas de esta baraja sobre una superficie”, Jodorowsky no predice el futuro. “El tarot es un lenguaje que habla del presente -dice en uno de sus videos que abundan en la web-. Si tú lo usas para ver el futuro te conviertes en un estafador, en un charlatán. Para mí el tarot es más serio, es una búsqueda psicológica profunda”.

Tengo que llegar a las 15.30 para hacer la fila y recibir un número. Una amiga me dijo que, cuando ella fue, había unas 60 personas e hicieron un sorteo: los que sacaron los 22 primeros números tuvieron su lectura de tarot gratis, lo único que se paga es un euro por el número y cuatro más si se sale sorteado. La plata no se la lleva Jodorowsky, es para pagar el uso de las instalaciones, y los 22 números tienen que ver con los 22 arcanos mayores, las cartas principales del tarot de Marsella, que fue reconstruido por él mismo junto con un descendiente de los Camoin, familia que imprimió este tarot durante dos siglos.

Avanzo entre hojas amarillas por el cementerio Père Lachaise, paso por las tumbas de La Fontaine y Molière, sigo por la Rue de la Roquette y Ledru Rollin. La lluvia es apenas un cliché en mi segundo día parisino. Llego hasta el número 32 de la avenida Daumesnil. Le Téméraire es un café de esquina, con el nombre escrito en luz de neón, toldos bordó y las sillas en hilera, tipo platea. Un café tan común que tengo que acercarme hasta la barra y preguntar si ahí tira Jodorowsky el tarot.

-Sí, siéntese y espere.

Todas las personas que entran preguntan lo mismo. Hay poca gente. Pido un café. A la media hora el señor de la barra me entrega un número, el once.

Cinco días atrás había visto La Danza de la Realidad, su última producción después de estar 23 años sin filmar. El Ladrón del arcoíris, la única de sus películas protagonizada por actores conocidos, Omar Sharif y Peter O’Toole, fue el fracaso que lo alejó del cine. Salvo ese, sus films son considerados de culto, sobre todo El Topo (1970) y La Montaña Sagrada (1973); dirigidas, protagonizadas y musicalizadas por él. También había leído Metagenealogía, co-escrito con Marianne Costa, su ex pareja. En el libro explica cómo estudiar el propio árbol genealógico para detectar padrones, trabas y problemas que se repiten de generación en generación, hasta que algún miembro de la familia los torna conscientes e interrumpe la rueda.

 

El café se llena y por afinidad de idioma termino compartiendo la mesa con dos chilenos: Andrea, que viaja dos meses por Europa, y Jorge, dentista y gay no asumido de la ciudad de Concepción. Al fondo del local juntan varias mesas. Jodorowsky no llega. A eso de las 18, el italiano Moreno Fazari ocupa su lugar. Moreno es su discípulo y asistente desde hace 25 años y quien reemplaza a su mentor cuando está de viaje.

“Mi trabajo es colectivo, no privado. Siempre leo el tarot en grupo. Lo oculto se disuelve cuando se confiesa en sociedad”, publica Jodorowsky en su Facebook; que tiene un millón y medio de seguidores. La frase contesta el primer pensamiento que tengo al ver ese grupo heterogéneo: ¿las lecturas son enfrente de todos? Combino con una chica que habla francés y español para que haga de traductora. ¿Y cómo es, puedo preguntar cualquier cosa? Cuanto más puntual la pregunta, más puntual la respuesta, dice la chica que es estudiante de tarot, como varios de los presentes. Once, mi turno. Me siento frente a Moreno. ¿Qué querés preguntar? “Estoy en una relación en la que no sé si seguir o no”. Pone las cartas como un abanico y me pide que elija tres. Esa relación está terminada y ya lo sabés. ¿Otra pregunta? Demoro en reaccionar. Pienso. Pregunto otra cosa, elijo más cartas y escucho cómo enuncia datos sobre mi vida que no sé cómo sabe, mientras yo, roja de vergüenza, miro alrededor para ver las reacciones de los que están escuchando y no encuentro ni un gesto. Me manda a hacer un acto psicomágico que me parece imposible de llevar a cabo, hasta que escucho el que le dan a Andrea.

La psicomagia combina chamanismo, psicoanálisis y teatro. Son actos que el consultante debe llevar a cabo para destrabar situaciones y emociones del pasado. Según Jodorowsky, su creador, el inconsciente no distingue entre realidad y representación, y ciertos traumas pueden ser modificados a través de la ejecución de un determinado acto mágico-simbólico-sagrado.

Andrea pregunta sobre el amor. “Estás cerrada al amor -le dice Moreno-. Hay algo con tu sexualidad. ¿Tenés problemas sexuales?”. La chilena niega más sonrojada que yo y dice que, al revés, que desde chica es muy sexual. El tarotista saca otra carta. “¿Abusaron de vos cuando eras chica?”. Silencio en la sala. “No”, dice Andrea. “¿Tenés un hermano cuatro años mayor, verdad?”. La chica abre los ojos. ¿Cómo sabe? “Tal vez no recordás que tu hermano te tocaba cuando eras muy niña y eso fue lo que despertó tu temprana sexualidad”. Le prescribe el siguiente acto: tiene que vestir a un hombre con ropa del hermano y vestirse y peinarse como cuando era chica. El hombre deberá llevar una foto del hermano en el rostro y tendrán que hacer el amor. Durante el orgasmo gritará el nombre del hermano. Después tiene que enterrar la ropa de nena y plantar un árbol encima, poner una ceniza en una copa de vino chileno y tomarlo. “Hacelo y me volvés a ver”.

Le toca a Jorge. “Me va muy bien profesionalmente, pero no estoy contento”, plantea. A partir de las tres cartas, surge su historia familiar: hijo no deseado, nacimiento complicado, abandono del padre. Acto psicomágico: tiene que invitar a por lo menos cuatro amigos y simular su propio velorio. Y después, su nacimiento, con padre y madre. Además tiene que cambiarse el nombre, imprimir tarjetas con su nueva identidad y repartirlas entre todos sus allegados.

Salimos los tres de Le Téméraire y vamos a un bar a tomar vino y comer quesos. No nos conocemos, pero sabemos lo que nadie sabe de nosotros. Intercambiamos teléfonos y mails y no volvemos a saber del otro.

 

ANA SCHLIMOVICH. Es fotógrafa y cronista de viajes. En 2004 la contrató la Embajada de Brasil en Argentina y, durante tres años, recorrió todo el país carioca con su cámara para retratarlo y entregar el material a distintos medios argentinos. En el 2007 la guía Time Out, de Río de Janeiro, la convocó como fotógrafa y, luego de ese trabajo, esta argentina (que creció en Paraná, Entre Ríos) decidió instalarse en Río donde vive actualmente. En 2008 desarrolló Rio no Mapa, “o primeiro mapa estiloso de Rio de Janeiro”, enfocado en los barrios de Ipanema, Leblon y Jardim Botânico. Durante tres años se dedicó a fotografiar recitales y espectáculos, principalmente para el Circo Voador. Y, hasta septiembre de 2014, escribió en el sitio enbrasil.about.com. Actualmente colabora con notas, fotos y guías de viaje para distintos medios brasileros y del mundo. Recorre el planeta entero con su cámara y su pluma. Es la autora del exitoso blog del diario La Nación: Me Río de Janeiro.


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Editora PENSAMOS CULTURA | Patricia Slukich.

Imagen artículo | Le Témérarie Café, París, Francia.

Foto | Provista por Ana Schlimovich.



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